11. La iglesia.
Vista de la Iglesia en verano, desde la farmacia  

(Siglo XV-XVI). Es renacentista, con excelentes adornos en su portada en la que se mezclan elementos de Siloé, Vallejo y Colonia, haciéndola de gran mérito artístico. Consta de un gran pórtico que da paso a la entrada principal, y forma como un retablo de piedra franca, en donde se ve infinidad de animales marinos, distinguiéndose una sirena en cada mármol, y en la conclusión de estos una cornisa perfectamente trabajada, desde donde continúa un segundo cuerpo que tiene por remate un florón orlado, sostenido por 2 leones.

 
 
Está construida en tres etapas diferentes, aunque se supone que sobre una anterior románica tal vez. El cuerpo de la iglesia es todo de piedra sillería, consta de tres naves embovedadas de la misma materia, con cinco retablos, entre los que se llevan la preferencia el mayor de estilo plateresco del siglo XVIII, dedicado a Santa Eulalia de Mérida, patrona de la villa, cuya festividad se celebra el 10 de diciembre, y el de la Virgen del Rosario, que se doró y jaspeó el año 1.842 a expensas de un devoto. La sacristía es bastante espaciosa y se halla muy bien provista de ornamentos.
Hacia la parte Oeste se levanta la torre de figura cuadrada, en cuyo capitel se encuentra el reloj. En Tormillos, despoblado de Huerta de Rey existió una iglesia dedicada también a Santa Eulalia, confirmado en el Cartulario de San Millán de la Cogolla en 1.008.
     
11.1. Santa Eulalia.,
 

Eulalia, de esclarecido linaje por su nacimiento, "pero más todavía por la condición de su muerte", nació en Mérida a fines del siglo III. Corrió la triste noticia por las calles de la ciudad de Mérida como la pólvora: Ha llegado Daciano, el gobernador del emperador romano y viene arrasando cuanto encuentra de camino que tenga sabor a cristianismo... Ya ha martirizado a muchos a su paso”.Los cristianos de Mérida, que había muchos y fervorosos, temerosos se esconden en sus casas mientras el tirano sigue torturando y matando.

 Eulalia siempre había manifestado cuál era su vocación: aspirar al cielo y guardar intacta su virginidad. En efecto, contra lo que suele acontecer, desdeñó muy pronto las muñecas y otros juguetes con que suelen divertirse las niñas de poca edad: despreciaba las joyas y aderezos femeninos; era seriecita de cara, modesta en el andar, y en sus costumbres infantiles reflejaba la gravedad de los ancianos. Eulalia, una niña de doce años reta a las conciencias: "¿A que estáis aguardando? ¿Nadie es valiente de presentarse ante el gobernador y echarle en cara lo mal que hace persiguiendo a los que no hacen ningún mal?.

  Demostrad que sois cristianos y que defendéis a este Cristo ultrajado”

Aquella niña era un encanto de criatura. El gran poeta Prudencio canta maravillas de la inocencia  angelical y ardoroso fuego de amor a Jesucristo, que bulle en sus venas.  Sus padres, que conocían bien la valentía de su hija, sabían, que ella era capaz de recriminar al gobernador en su cara sus pecados. Por ello  se la llevaron lejos de la ciudad, a una casita que tenían en el campo. Pero desde la casa en el campo Eulalia seguía recordando la situación de los cristianos y no podía dormir, seguía torturando su mente y encendiendo su corazón.

Por ello una noche, sigilosamente, se levantó, abandonó la casa de campo camino a la ciudad. Un cortejo de ángeles iluminaban su camino en aquella noche lóbrega. Al amanecer ya estaba ante el palacio del gobernador hablando públicamente con gran fervor en defensa de los cristianos y en contra de aquellas persecuciones sin razón.
Pronto alguien se lo comunico a Daciano, y éste tuvo curiosidad de conocer aquella jovencilla con la seguridad de que sabría atraerla con sus halagos. Eulalia, al verse ante el gobernador le dijo, con gran valentía, impropia de una niña de su edad: "Decidme, malvado ¿que furia es la que os empuja a perseguir las almas y los cuerpos de los que no hacen ningún mal y solo porque adoran al verdadero Dios?
Vosotros sois los que adoráis a ídolos que no existen o a hombres que si existen pero que son pecadores como vosotros. Date cuenta gobernador, que nada podrás hacer contra nosotros. Es el Dios mismo quien nos defiende. Aunque me quites la vida, sé que resucitaré a otra vida mejor".Daciano no sabía como reaccionar. Quiso mandar que enseguida le dieran muerte, pero le pareció mejor intentar si conseguía hacerla apostatar.  Le habló de sus padres, de su casa, de los favores que recibiría, cuanto oro y joyas quisiera. Bastaba una cosa: que reconociera a los dioses de los romanos y que abandonase la secta de los cristianos.
Eulalia, llena de coraje, le dijo: "No pierdas tiempo, pretor, manda que me torturen y que me quiten la vida, porque no vas a conseguir nada conmigo".
La llevaron a la cárcel. La cargaron de cadenas, y, poco después, por orden del pretor, era torturada bárbaramente: rasgaron con unos garfios sus pechos, sus espaldas, todo su cuerpo virginal hasta llegar a los huesos, mientras Eulalia tranquilamente contaba sus heridas.. Eulalia, con gran paz y alegría, decía: "Señor Jesús, he aquí que escriben tu nombre sobre mi cuerpo ¡Cuan agradable es leer estas letras que sellan, oh Cristo, tus victorias! La misma púrpura de mi sangre exprimida habla de tu santo nombre" .
Le quemaron con hachas encendidas todo su cuerpo Y tan abstraída estaba la mártir en su oración, que el dolor atroz que debían causarle aquellos tormentos pasaba totalmente desapercibido, a pesar de que sus miembros, regados con tierna sangre, bañaban de continuo la piel con nuevos borboteos calientes.
Ante aquella intrepidez, los esbirros se dispusieron a aplicarla el último tormento; mas no se contentaron con propinarla azotes que la desgarraran fieramente la piel, que sería poco, sino que la aplicaron por todas partes, al estómago, a los flancos, hachones encendidos. Pero, así que la perfumada cabellera que se deslizaba ondulante por el cuello y se desparramaba suelta por los hombros para cubrir la pudibunda castidad y la gracia virginal de la mártir tocó el chisporroteo de las teas, la llama crepitante voló sobre su rostro, nutriéndose con la abundosa cabellera, y la envolvió por completo. Y la virgen, deseosa de morir, se inclinó hacia la llamarada y la sorbió con su boca.
Y, ¡oh maravilla!, he aquí que de su boca salió, rauda, una paloma más blanca que la nieve, que, hendiendo el espacio, tomó el camino de las estrellas: era el alma de Eulalia, blanca y dulce como la leche, ágil e incontaminada. Así lo vieron estupefactos y dieron de ello testimonio el verdugo y el mismo pretor al huir aterrorizados y arrepentidos. La Virgen torció delicadamente el cuello a la salida del alma; apagóse el fuego de la hoguera, y, por fin. quedaron en paz los restos exánimes de la mártir. Todo esto acaeció un día 10 de diciembre del 304.
El cielo cuidó en seguida de velar por el tierno cuerpo de aquella virgen y rendirle las debidas honras fúnebres, porque al punto cayó una nevada que cubrió el foro, y el cuerpecito de Eulalia, que yacía abandonado en la helada intemperie como para protegerlo con una grácil mantilla blanca.
Sigilosamente se aprestarían los cristianos de Mérida a rescatar las preciosas reliquias de aquella intrépida niña que con su muerte acababa de dar tan espléndido testimonio de la fe. Embalsamarían delicadamente su cuerpo y le darían sepultura precisamente en aquel mismo lugar donde pasada la tremenda borrasca de la persecución, se levantó una espléndida basílica, cuyo mármol bruñido -según testimonio de Prudencio, iluminaba con cegadores resplandores sus atrios, donde los resplandecientes techos brillaban con áureos artesonados y los pavimentos de mármol jaspeados daban al peregrino la sensación de pasear en un prado en que se entremezclaban y combinaban las rosas con las demás flores.

 

 11.2. Archivo parroquial.
Arauzo de Miel perteneció al Obispado de Osma hasta que en 1.956 pasó a depender del Arzobispado de Burgos. Actualmente pertenece al Arciprestazgo de Peñaranda de Duero. El archivo parroquial anterior al siglo XX se encuentra depositado en Burgos con la siguiente documentación:
Libros de bautizados: 1.589 – 1.852 Libros de Casados: 1.589 – 1.894
 Libros de difuntos: 1.648 – 1.884 Libros de Fábrica: 1.712 – 1.895
 Libros de Matrícula: 1.863 – 1.886; 1.892 – 1907 Libro de la Capellanía fundada por Juan  Redondo: 1.687  y agregaciones de Ana del Río, Pedro Hernando y Gregoria Martín
 Libro del Arca de la Misericordia: 1.658 – 1.799 Libro de Aniversarios: 1.851  Libros de Tazmías: 1.767 – 1.837
 Libros de Obra Pía de huérfanas fundada por Cristóbal Martínez: 1.621 – 1.714 Libro de la Capellanía fundada por Francisco Mamblona: 1.684 – 1.714  Libro de la Capellanía fundada por Juan de Palacios: 1.672 – 1.798
 Libro de la Capellanía fundada por Juan Navas: 1.673 Carta Ejecutoria sobre rentas de la Caridad: 1.615   Memoria de Santo Domingo de Silos a favor del Cabildo de Arauzo de Miel: 1.555
Documentación sobre capellanías, testamentos, apeos, aniversarios, censos, tazmías, expedientes matrimoniales.  
 Un préstamo agregado al Seminario de El Burgo de Osma  Capellanía de Juan Encabo con agregaciones de María de Juana y Jerónimo Redondo Capellanía de María Redondo
Capellanía de Pedro Redondo Capellanía de María Alameda Capellanía de Domingo Jimeno
Cofradía del Santísimo Sacramento Cofradía de Nuestra Señora del Rosario Cofradía de Santa Eulalia
Cofradía de San Juan Cofradía de la Vera Cruz
12. Las ermitas:     
  12.1. Nuestra Señora de la Soledad. A unos 200 pasos. De construcción moderna de piedra con tres retablos dorados. De una extensión regular, y bien podría servir de parroquia Contiguo. A ella está el cementerio cercado de cal y canto.
 

12.2. San Vicente Mártir. De construcción muy antigua, “a un tiro de bala de la villa” en la vega. Hacen  rogativas el día de San Marcos.

  12.3. San Cristóbal. Construida en la década de los 70 (siglo XX), ubicada en el cerro de San Cristóbal a 1.185 m. de altitud, protector y guía de caminantes y patrón de los automovilistas. Su romería se celebra el domingo anterior a la festividad de la Ascensión.
 

12.4. Plumarejos o Pinarejos. (Siglo XVII). Ermita de una sola nave construida de piedra mampostería. Ubicada a 4 kilómetros de la villa de Arauzo de Miel, que venera con gran fe y amor esta imagen de la Virgen. La ermita está situada en un bello paraje, una pequeña elevación en cerro donde se yergue la ermita. Se extiende sobre un ribazo, que forma una deliciosa llanura, todo ello circundado por elevados riscos y cerros donde crecen pinos, enebros, estepas y otros arbustos.  

 

La capilla que ocupa la Virgen tiene forma de media naranja. Su retablo es del año 1.705. Su fiesta se celebra el día del Dulce Nombre de María con gran afluencia de personas de todos los pueblos cercanos y más lejanos. Se hace procesión con jota castellana y se subastan los bandos de las andas. A unos 20 pasos al Norte de la ermita nace una fuente bajo una peña que se considera un agua excelente porque tanto en invierno como en verano tiene la misma temperatura. A veces se toma como purgante.  

  (más información)
13. La población  

 Según un libro de villazgo el rey don Felipe el 22 de junio de 1.637 concedió la exención al lugar de Arauzo de Miel de la jurisdicción de Santo Domingo de Silos,  y Arauzo de Miel goza de privilegio de villa desde esta dicha fecha.  

El pueblo se halla distribuido en dos núcleos, uno al S. del pico de San Cristóbal y el otro el anejo de Doña Santos al O. de Porquera y Cerropollón. Consta de ocho barrios a saber:  La Plaza, Rejalón, La Fuente, La Cueva, San Román, Doña Santos, las Eras de Abajo y los Cañamares. En los meses de verano se triplica el número de residentes. En el archivo municipal hay cédulas de amillaramiento en el año 1.750. En el Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1.752 dice que la mayoría de sus habitantes eran arrieros. En el siglo XIX en unión de Doña Santos tenía 110 vecinos y 442  habitantes con un  presupuesto municipal que ascendía a 800 reales. En 1.957 los habitantes eran 1.045, llegando a 1.179 almas,  y en determinadas épocas del año, algunos vecinos salían a trabajar a otros pueblos. Está bien comunicado por carretera con Salas de los Infantes, Aranda de Duero, los Arauzos y Hontoria de Valdearados, si bien su red de carreteras necesita un buen reajuste vial.

El pueblo se halla distribuido en dos núcleos, uno al S. del pico de San Cristóbal y el otro el anejo de Doña Santos al O. de Porquera y Cerropollón. Consta de ocho barrios a saber:  La Plaza, Rejalón, La Fuente, La Cueva, San Román, Doña Santos, las Eras de Abajo y los Cañamares. En los meses de verano se triplica el número de residentes. En el archivo municipal hay cédulas de amillaramiento en el año 1.750. En el Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1.752 dice que la mayoría de sus habitantes eran arrieros. En el siglo XIX en unión de Doña Santos tenía 110 vecinos y 442  habitantes con un  presupuesto municipal que ascendía a 800 reales. En 1.957 los habitantes eran 1.045, llegando a 1.179 almas,  y en determinadas épocas del año, algunos vecinos salían a trabajar a otros pueblos. Está bien comunicado por carretera con Salas de los Infantes, Aranda de Duero, los Arauzos y Hontoria de Valdearados, si bien su red de carreteras necesita un buen reajuste vial.

 En 1.957 se registra un camión, para el transporte, 3 motocicletas y 30 bicicletas, 20 aparatos de radio y el servicio de Correos atendido por un peatón. La  diferencia con fechas actuales es notoria. Ha avanzado y en la actualidad está bien dotado de servicios: médico de cabecera y practicante, farmacia, tuvo veterinario, siendo D. Elías Bustillo Ramos, el de más larga trayectoria. D. Elías murió en accidente de circulación y se le recuerda como persona muy adaptada al pueblo de Arauzo de Miel; aunque nació en el condado de Treviño, se consideraba arauceño. Atendía a los tres Arauzos. Sacerdote para la asistencia religiosa católica se recuerda a D. Eduardo Vicario González, que natural de Valdeande dio muchos años su servicio a Arauzo de Miel, donde está su sepultura.

 

14. Edificaciones (fotos)

La arquitectura de la villa es típicamente serrana en sillería y noble mampuesto. La casa antigua por lo general es amplia, consta de dos pisos, en la planta baja portal y dependencias que ocupan los animales; en el piso superior  alcobas y cocina económica alimentada con leña de pino. Ya son escasas las impresionantes chimeneas de cesto. Abundan las casonas cúbicas grandes.

Junto al Ayuntamiento destacan palacios del siglo XVII y XVIII, con portada en arco carnape y , blasón de los fundadores, que pertenecían a la Orden de Calatrava;  y se les conoce como la casa de los escudos. Fue colegio de Latín y Humanidades, iban a clase 13 niños y pagaban 2,86 reales al año cada uno; también fueron utilizadas como escuela de letras. En la fachada constan estas inscripciones:

“JHS MARIA. Alabado sea el Santísimo Sacramento.

  A honra y gloria de Dios, que puso, se ha fabricado esta obra para el dueño de esta casa. Por la fe y memoria de la vida, que siempre muere, que se pierda, que se pierda. Año 1.732”. Otra dice: “Sicut rosa inter spina sic amicam mea inter fillias. 1.738”
 

La casa del Ayuntamiento es del siglo XVIII, es de piedra sillería. La fachada principal luce tres arcos y balcón de hierro, en tiempos pasados se usó como pósito, cárcel y otras dependencias. La piedra de los edificios la sacan de sus propias canteras. En 1.843 reunía en su caso 225 casas buenas.

Tienen una casa hacia el O. de la ermita de Pinarejos, muy amplia que en la actualidad la ocupan como vivienda de los guardas forestales y merenderos para bodas y banquetes. Acoge bien a reuniones numerosas. En este caserío habitan 9 personas y está situado a unos 5,6 kilómetros del núcleo poblacional.  Diseminadas por el campo de su término tiene tenadas, muy popular es la de Fariñas usada como albergue o refugio a transeúntes. 

A partir de 1.940 ha sido una continua mejora adaptando su evolución a las necesidades municipales: construcción de aceras, grupo escolar, dos escuelas de niños y dos de niñas, viviendas para los maestros, reparación en la Iglesia, el Ayuntamiento, servicio telefónico, fonda, supermercados y más servicios.

 En el núcleo se puede encontrar una amplia gama de tipos constructivos, que van desde casas solariegas con fachada de piedra sillería, arco de medio punto,  dintel en la portada de ingreso, vanos con marcos de piedra sillería y el escudo familiar que las aproxima a la historia de los estilos hasta otras de arquitectura popular. Sin embargo lo más común es la alternancia de casas con elementos de la Sierra de la Demanda, a veces con entramados y chimeneas de campana y otras ya de buena piedra sillería, notables balcones y pórticos. Algunas presentan un primer piso de sencillo mampuesto y el segundo de entramado de madera que incorpora el balcón o pequeña solana (de madera o hierro) protegido por el vuelo de los aleros más salientes. El balcón o solana adopta dos formas: bien balconcillos de madera bajo grandes aleros o balconcillos metálicos. Un recorrido por el intrincado entramado de calles, pequeñas plazoletas y rincones con gran sabor nos familiarizará con la riqueza, calidad y monumentalidad de las casas de esta villa.   (fotos)

Historia de D. Canuto Merino Gayubas

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